Xoriguer, un gin digno de su gente

Mar 24, 2013 by     No Comments    Posted under: Menorca

A pesar del madrugón y de las 6 horas de travesía, han sido tantas las veces que Aina me ha contado la felicidad que le inunda cada vez que navega por el puerto de Mahón, que la primera vez que visitaba Menorca no me podía perdonar haber llegado a la isla ni por otra vía ni por otro medio.

puerto mahon

A bordo del Albayzin ( ferri que me trae desde Palma ) ya diviso la entrada al puerto , la “illa de Llatzeret” me da la bienvenida a Menorca, enseguida a mi izquierda veo “Cala Pedrera“, siento como si estuviese navegando en un gran lago más que en el Mediterráneo. Las palabras de Aina toman por fin el calado real y puedo sentir la belleza que regala Mahón al viajero antes de llegar, bordeando la “Isla del Rey” dejo a mi derecha “Cala Rata” y enfilo el puerto de Mahón, entrando en el uno no sabe que le sorprende mas, si su grandeza o su belleza.

En el muelle me espera Aina, son las 2 de la tarde y el cuerpo le pide a uno algo de sustento así que sin más dilación y sin dejarme siquiera que le cuente lo mucho que me ha gustado la entrada al puerto me dice que vayamos a comer a “Cala Corb” en Es Castell. Es Castell se encuentra en la boca del puerto y en Cala Corb no faltan los bares , restaurantes y “coves” ( cuevas ) donde poder saborear una buena caldereta de langosta o unos calamares rellenos, dos manjares de la gastronomía local.

Mientras damos buena cuenta de la magnífica comida me habla de Mahón, me dice que me va a encantar pasear por sus estrechas callejuelas, que me fascinara perderme en ese desorden de pequeñas casas blancas, palacetes e iglesias que conforman el casco antiguo de la ciudad.

Le pido que me cuente qué queda en la ciudad de la presencia británica y francesa. Me habla del “Fuerte de Marlborough” que se encuentra en la “Cala de Sant Esteve” perteneciente a Es Castell, también del famoso reloj del ayuntamiento que trajo de Gran Bretaña un antiguo gobernador ingles llamado Richard Kane.

Son muchas las reminiscencias anglosajonas que todavía conserva la isla si sabemos buscarlas, no en vano fueron más de 7 décadas las que los británicos ondearon su bandera en las instituciones oficiales de Menorca.

La muerte de Carlos II sin descendencia originó una guerra entre la Casa de Habsburgo reinante en España y la Casa de los Borbones, esta guerra llegó a su fin con el tratado de Utrecht en 1712 que cambió el mapa político y social de Europa, en dicho tratado Gran Bretaña toma definitivamente Menorca, territorio ocupado por los británicos desde 1708. Salvo dos períodos en los que la isla cae en manos francesas, la hegemonía británica en Menorca no cae hasta 1802 en la que Menorca vuelve a la soberanía del estado español por medio del Tratado de Amiens.

Justo después de los postres es cuando Aina me va a enseñar cuál es el mayor y más importante legado que los ingleses dejaron aquí, se acerca a la barra y le pide al camarero una “pellofa” para ella y una “pomada” para mí. No hay mejor manera para terminar una comida aquí que probando una de las mejores ginebras que existen en el mundo, el gin xoriguer se puede tomar de muchas maneras pero la más popular es la “pomada” es un combinado muy refrescante que se obtiene de la mezcla del gin xoriguer con limonada, la proporción debe de ser de una tercera parte de gin por dos de limonada.

Bodega Sharq - Xoriguer

Esta bebida la invento un mahonés llamado Magín Camps Carretero nacido precisamente en Es Castell, Magín trabajó siempre detrás de la barra de un bar y siempre le gustó tomarse un gin, cosa que a su señora no le hacía tanta gracia, para despistar a su esposa Magín ideo lo de mezclar el gin xoriguer con una limonada muy gaseosa que venía en botellas como las de sifón, al mezclarse en el vaso con el gin se forma mucha espuma y de ahí viene el nombre de pomada, en Ciutadella es conocida con el nombre de “Ginet” o de “gin amb llimonada”, dicen por aquí que el hecho de no llamarlo por su nombre original de pomada se debe a esa vieja pugna o pique que ha habido entre las dos localidades más importantes de la isla.

Mientras disfruto de mi “pomada” mi anfitriona me cuenta cómo con los soldados ingleses llegó a la isla la necesidad de elaborar el gin, una bebida espirituosa totalmente desconocida para los menorquines hasta entonces. Se importaron bayas de enebro y se empezó a destilar con alcohol vínico, con el paso de los años durante el transcurso del siglo XVIII la ginebra y su consumo fue calando hondo entre la población autóctona que la tomo como una bebida propiamente menorquina.

Aina habla del gin xoriguer como algo propio y como un orgullo de Menorca, me explica que fue Miguel Pons Justo (1906 – 1981) el que creó una marca de referencia para las ginebras mundiales. La familia de Miguel Pons durante generaciones se dedico a moler trigo para hacer harina en un molino de viento, Miguel Pons quiso que ese molino fuese la imagen de su gin, el viejo molino al que llamaban xoriguer, seguramente lo que nunca llego a imaginar es que con el paso del tiempo el molino y su gin se convertirían en un “emblema” de Menorca, en un símbolo de la calidad, la artesanía y la tradición que tan bien han sabido salvaguardar y conservar en estas tierras, no hay fiesta o reunión familiar que se haga aquí en la que el gin xoriguer no esté presente.

Lo que no muchos saben es que este delicioso gin tiene un secreto, ¿sabes cuál es ese secreto? me pregunta… pues precisamente el propio gin, todos sabemos que se produce mediante un proceso de destilación de bayas de enebro mediterráneo y alcohol vínico de gran calidad, pero hay más, hay algún ingrediente más que solo los herederos de Miguel Pons saben y que guardan bajo el mayor de los silencios, alguna planta aromática que nadie salvo ellos sabe cuál, o en qué proporción se usa.

Paladeo mi “pomada” mientras mi buena amiga me dice que más tarde pasaremos por la destilería de xoriguer situada en el mismo puerto de Mahón en el Andén de Ponent, allí probare otra fantástica “pomada” o quizá me decantare por probar una “pellofa” que es un chorro de gin xoriguer con la rodaja de la piel de un limón y todo ello mezclado con sifón.

La visita ha sido fugaz, al día siguiente me despediré de Aina y de Mahón llevándome conmigo uno de sus magníficos quesos y dejándome en mi la huella de sus calles, la belleza de su arquitectura, el repicar de las campanas de las iglesias, el aroma de sus gambas fritas, el sabor de su insuperable gin y la dignidad de sus habitantes. Me voy con la certeza de volver porque Aina y Mahón me llenan los sentidos.

puesta sol puerto maó

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