Palma, una joya del arte gótico

Jan 28, 2013 by     No Comments    Posted under: Mallorca

Pasear por las calles de Palma es, en muchas ocasiones, un viaje al pasado. El arte gótico presente en sus calles nos transporta a una época en que la ciudad florecía gracias, en gran medida, al comercio favorecido por la situación estratégica de la isla en el Mediterráneo. El trazado de sus calles y callejones tiene su origen en las construcciones de esta época que han perdurado hasta nuestros días.

Palma de Mallorca isla gótica

Diferentes museos, iglesias y conventos de Palma atesoran gran cantidad de obras pictóricas y escultóricas medievales. El arte gótico nos ha dejado una huella importante en la configuración de la ciudad, así como en su cultura, su historia y,  como no, en la sociedad. Un importante legado que ha caracterizado y caracteriza a Palma y que la han convertido en una ciudad especial y de singular belleza.

Son muchas las posibilidades que nos ofrece Palma para viajar a este pasado glorioso, en que Mallorca era un reino en medio del Mediterráneo. Podemos recorrer las antiguas parroquias en que se dividía la ciudad medieval y que hoy conforman el centro de la misma: Santa Eulalia, Santa Creu, Sant Jaume, Sant Miquel y Sant Nicolau. Todas conservan en sus calles y plazas edificios impresionantes, bellas iglesias y conventos, y calles y callejones que nos transportan a la efervescencia de una ciudad medieval en plena expansión.

Paseando por Palma quedaremos asombrados por la majestuosidad y belleza de edificios como la Catedral, el Palacio de la Almudaina o la Lonja de los Comerciantes, que se levantan junto a la sencillez de parroquias y conventos, como la iglesia de Sant Jaume, la Parroquia de Sant Nicolau, el Convento de Santa Magdalena y el Convento de la Concepción. A estos grandes monumentos y edificios emblemáticos hay que añadir los elementos que se erguían fuera de los muros de la ciudad medieval, el Castillo de Bellver, de planta circular, uno de los únicos de estas características que se conservan en Europa, la Torre Paraires o el Monasterio de la Real. Este último conserva los libros y la biblioteca donde estudió el filósofo, teólogo y escritor Ramon Llull.

La vida cotidiana de la Palma medieval ha perdurado hasta nuestros días no sólo en los edificios y monumentos, sino también en los restos de la muralla, en las juderías y en las calles y plazas que aún conservan la toponimia medieval. Así, muchos de los nombres de estas calles y plazas por los que hoy paseamos mantienen viva la memoria de aquella urbe medieval y de las gentes y culturas que la habitaron. Lugares como la calle Plateria, Apuntadors, Paraires, Boters, Remolars y la plaza del Banc de l’Oli o del Pes de la Palla, entre otras, nos recuerdan los oficios y quehaceres ligados a las actividades comerciales que se desarrollaban en la ciudad de la época.

Palma es, en definitiva, una joya del arte gótico que nada tiene que envidiar a las grandes capitales culturales de Europa. Una joya que merece ser conocida, visitada y querida.

 

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